Adelgazar….mucho más que ponerse un Balón Intragástrico o someterse a una reducción de estómago con el Método Apollo.
Cualquier tratamiento para combatir el sobrepeso y la obesidad tiene como base la restricción. Bien sea porque se ocupa parte del estómago (con dispositivos como el Balón Ingerible o el Balón Intragástrico) o porque se reduce la capacidad del estómago con técnicas como el Método Apollo o técnicas de cirugía de la obesidad como el tubo gástrico.
Sin embargo, más allá de la reestricción que debe favorecer el cambio de hábitos alimenticios, el trabajo del equipo multidisciplinar formado por nutricionistas, psicólogos etc.. es fundamental para conseguir perder peso. Y es que hay otro factor que no debe dejarse de lado pero muchas veces en determinadas consultas médicas pasa a un segundo, tercer plano o incluso puede llegar a ser inexistente. Se trata de tener en cuenta la vertiente emocional del sobrepeso. Y es que según varios estudios pero en concreto un estudio publicado en la revista científica Psychological Science «mente y cuerpo están unidos» y este podría ser el motivo por el que a muchas personas les cuesta perder peso.
De este modo según este estudio , el estrés y el nerviosismo son las dos patologías que más influyen en el sobrepeso porque derivan en una falta de autocontrol que lleva a comer impulsivamente y a no sentirnos saciados fácilmente. Por si fuera poco, algunas alteraciones psicológicas favorecen la ralentización del metabolismo y si a esto añadimos que las fluctuaciones en el peso corporal también potencian los cambios de humor y pueden afectar negativamente a nuestra salud mental a largo plazo el mensaje es claro: Además de técnicas para facilitar la pérdida de peso y de seguimiento nutricional, el seguimiento psicológico se convierte en una pieza clave cuando hablamos de tratar un problema de sobrepeso u obesidad.
Otro dato interesante es que si la mente influye en el sobrepeso, el sobrepeso influye en la mente y de este modo entramos en un círculo vicioso difícil de resolver sin la ayuda de profesionales. Por ejemplo, una de las conclusiones del estudio fue que los participantes que aumentaron significativamente de peso eran más susceptibles a tener baja la autoestima y mucha más inseguridad a la hora de tomar decisiones lo que llevado a su actitud ante la comida resultó que presentaban más dificultades para resistirse a las tentaciones y controlar determinados antojos culinarios.
En definitiva, el tratamiento del sobrepeso y la obesidad siempre debe sustentarse al menos sobre 3 bases interrelacionadas entre sí:
Técnicas o dietas/ Nutrición / Soporte Psicológico.

