La técnica de cirugía de la obesidad conocida como bypass gástrico ha demostrado su eficacia como tratamiento para combatir la obesidad, sin embargo, con el paso del tiempo pueden producirse “fallos” tras el bypass gástrico que pueden llevar a la imposibilidad de perder peso y/o incluso a la reganancia de peso. Este hecho puede deberse tanto a razones mecánicas o metabólicas.
Por ejemplo, alguno de los motivos que puede hacer que un bypass gástrico falle con el paso del tiempo, pueden ser originados por
- una fístula gastro-gástrica
- una dilatación de la bolsa
- una dilatación de la anastomosis
diferentes situaciones que permiten que el paciente pueda volver a comer más de lo necesario lo que llevará a la reganancia de peso.
A partir de ese “fallo” del bypass gástrico, la solución pasaba -hasta hace relativamente poco- por someterse de nuevo a una operación laparoscópica para conseguir volver a contraer la boca del estómago. Pues bien, ahora ya no es necesario la reparación del fallo del bypass gástrico se puede solucionar mediante técnicas endoscópicas.
Existen diferentes técnicas para llevar a cabo el arreglo del bypass, pero en todas ellas el procedimiento es simple y se realiza mediante instrumental específico y vía endoscópica. El objetivo es el mismo que el de la cirugía laparoscópica: reducir la capacidad del estómago para conseguir de nuevo la sensación de saciedad. Para ello logran poner puntos de sutura en la pared del estómago para contraer el conducto por el que los alimentos bajan del estómago al intestino.
Se trata de una técnica poco invasiva para el paciente y por lo tanto no se producen incisiones en su cuerpo, con todas las ventajas que conlleva. Es un proceso menos doloroso, más rápido y que a la vez implica un menor tiempo de hospitalización puesto que no se requiere un ingreso previo al tratamiento y el paciente recibe el alta casi instantes después de concluir el tratamiento.
