ansiedad y obesidad: ¿cómo están relacionados?

El vínculo entre ansiedad y obesidad

Ansiedad y obesidad
Son muchos los estudios que han demostrado que existe un vínculo entre ansiedad y obesidad. No está del todo claro si la obesidad puede contribuir a los sentimientos de ansiedad o si las personas con trastornos de ansiedad pueden tener un mayor riesgo de obesidad.
Algunos estudios, indican que las personas con trastornos de ansiedad tienen un 30% más de probabilidades de ser obesas que las que no tienen ansiedad. Los resultados del estudio también indicaron que las personas con depresión y ansiedad eran menos activas físicamente.
Además, en muchos caso de ansiedad, la comida se convierte en la ·»droga» preferida para calmarla, porque es legal y fácil de obtener, socialmente aceptable y no tiene las consecuencias de otras formas de adicción. De este modo, algunas personas con problemas de ansiedad  automedican con “alimentos reconfortantes” para lidiar con el estrés o situaciones difíciles. Esto puede llevar a comer en exceso y, por lo tanto, a obesidad.
La ansiedad también puede estar relacionada con la obesidad si comer se vuelve algo compulsivo. Cuando uno come compulsivamente, a menudo consume mucho más de lo que su cuerpo necesita, lo que conduce a un aumento de peso.

¿Es la obesidad una causa de ansiedad o la ansiedad es una causa de obesidad?

La obesidad causa enfermedades y problemas físicos que pueden afectar a los niveles de ansiedad de las personas así como a trastornos del estado de ánimo. Según algunas investigaciones realizadas sobre esta relación, no es la obesidad en sí misma la que causa  depresión, ansiedad, etc… sino el impacto de la obesidad en el bienestar físico y emocional que afecta a la salud mental. La pérdida de peso puede ayudar a reducir la ansiedad, al mejorar la salud y las demás preocupaciones asociadas a la obesidad y relacionadas con mayores niveles de ansiedad.
Trata la ansiedad también es otra opción y paradójicamente la mayor parte de las recomendaciones para tratar la ansiedad coinciden con las del tratamiento de la obesidad.
Esto es:
  • Seguir una dieta saludable: una alimentación saludable puede ayudarnos a controlar la ansiedad. Algunos nutrientes, como la B6, son esenciales para regular los niveles de serotonina en el cerebro y calmar la ansiedad.
  • Limitar la cafeína y el azúcar: si bien los postres y los refrescos pueden ayudarnos a sentirnos mejor en el momento, a medida que se procesan el azúcar y la cafeína, es posible que su cuerpo se sienta más ansioso por lo que es importante evitar el consumo de cafeína, azúcares y alimentos grasos.
  • Ejercicio: una de las mejores formas de combatir la ansiedad es dedicar al menos 20 minutos al día a hacer ejercicio. Esto puede ayudar a canalizar esa energía inquieta al mismo tiempo que inunda nuestro cuerpo con endorfinas para ayudarnos a sentirnos mejor.
  • Practicar la relajación: la respiración profunda, el yoga, el tai chi y la meditación son buenas formas de relajar nuestro cuerpo y mente. Si no te convence busca otras maneras de relajarte, leyendo o escuchando tu música favorita.

Enfoque integral

En cualquier caso, si todo lo anterior no funciona, lo mejor es ponerse en manos de profesionales que, desde un enfoque integral, puedan ayudarte a tratar ambos problemas. Por ello en nuestra unidad , contamos con un equipo de profesionales (nutricionistas, psicólogo, coach etc..) que ayudados de técnicas como el Balón Ingerible, Balón Intragástrico, Método Apollo, etc…pueden ayudarte a combatir un problema de ansiedad y obesidad.