El esófago de Barrett se produce como una adaptación de la mucosa del esófago ante el ácido. En ese proceso de adaptación la capa escamosa del esófago se transforma en una mucosa similar a la del intestino que soporta mejor el acido. El problema es que esa mucosa intestinal tiene un mayor riesgo de degenerar a un cáncer. Este proceso comienza con un cambio hacia lo que se denomina metaplasia intestinal que no es maligno. Sin embargo, en algunos casos se produce degeneración a lo que se denomina displasia la cual comienza como displasia de bajo grado, que es una lesión premaligna, y va progresando a displasia de alto grado y finalmente a cáncer.
¿Cómo podemos ayudarte?
La metaplasia intestinal solo requiere seguimiento endoscópico cada cierto tiempo para tomar nuevas biopsias y comprobar que no esta degenerando. Si bien la recomendación genérica es tomar biopsias aleatorias, a la hora de hacer la endoscopia lo ideal es utilizar un endoscopio de alta o ultra alta definición junto a sistemas de cromoendoscopia electrónica tipo NBI que nos permite detectar alteraciones en la vascularización de cara a tomar biopsias dirigidas de las áreas mas sospechosas y en caso de no observar ningún área sospechosa tomar las biopsias de forma aleatoria.
La displasia de bajo grado requiere seguimiento estrecho o tratamiento endoscópico mediante una técnica denominada radiofrecuencia. La radiofrecuencia utiliza diversas sondas: una en forma de globo inflable, otra que funcionaría como una pala adaptada a la punta del endoscopio y la ultima que seria una pala deformable que se inserta a través del canal de trabajo del endoscopio. Durante el procedimiento se “quema” la capa superficial de la mucosa sin dañar las capas profundas del esófago. La utilidad de esta técnica se basa en que al regenerarse la mucosa suele hacerlo con el epitelio original del esófago.
La displasia de alto grado puede ser plana o nodular y requiere seguimiento mas estrecho si cabe ya que estamos hablando de un cambio premaligno que suele avanzar a cáncer en la mayoría de los casos. Cuando identificamos un nódulo dentro del área de displasia este debe extirparse mediante una técnica de mucosectomía con bandas o disección submucosa y posteriormente se debe aplicar radiofrecuencia sobre el resto del esófago de Barrett. l
En algunos casos, la displasia de alto grado puede ser completamente plana y solo reconocerse por una alteración del patrón vascular. En estos casos se recomienda el tratamiento con radiofrecuencia directamente.
Cuando ya tenemos una degeneración a cáncer se puede plantear un tratamiento endoscópico solo si ésta es superficial. En primer lugar realizamos una ecoendoscopia para determinar la profundidad de la lesión. Las lesiones cancerosas superficiales que se consideren extirpables endoscópicamente se pueden tratar mediante mucosectomía con bandas o disección submucosa endoscópica mientras que las profundas requieren tratamiento quirúrgico. Como en todos los casos existen lesiones en el límite que aunque se puedan extirpar por endoscopia requieran de tratamiento adicional debido a otros condicionantes.
