En un mundo en el que la tasa de obesidad, tanto la infantil como la de los adultos, está experimentando un preocupante aumento, a menudo tenemos la tentación de sustituir algunos alimentos por otros similares pero con un menor aporte energético.
Nace así lo que denominamos alimentación ligera o “light”. Y el mercado nos empieza a ofrecer toda una retahíla de productos, que pretenden, hacernos la vida más sana, a la vez que nos aseguran que podemos seguir disfrutando de pequeños placeres.
Un alimento light, es aquel que aporta una menor taza de energía calórica que otra con las mismas características y gusto.
Un producto para poder llamarse light debe reducir de un 30% el valor calórico de lo normal. Un claro ejemplo lo encontraríamos en la comparación de las mayonesas.
Creemos, a menudo, sin prestar demasiada atención, que de los productos light se pueden comer libremente, y así lo hacemos, sin darnos cuenta de que al pensar que son libres de calorías aumentamos su consumo, de tal modo, que lo que ahorramos por un lado, lo perdemos por otro.
Un zumo de frutas “sin azúcar añadido”, lo interpretamos como calorías 0 y nos olvidamos que la única bebida de calorías 0 es el agua.
Un claro ejemplo, es el caso de los diabéticos, su alimentación aparte de ser equilibrada, debe ser prudente con la ingesta de hidratos de carbono.
Ahora nos fijaremos en un producto muy popular: las patatas fritas de bolsa.
Una bolsa de patatas normal y una light, y comparamos el etiquetado: las normales el valor calórico por 100 gr. es de 530 calorías, y las llamadas light es de 460 calorías, esto supone una reducción de un 13% de calorías, eso si, se reducen las grasas en un 40%.
Esta marca presenta la bolsa individual de 45 gr. y pone un valor calórico de 238 calorías, frente a las 207 calorías de la bolsa light, es decir una diferencia de 31 calorías. Verdaderamente muy poca diferencia para tranquilizar nuestra conciencia dietética.
A la hora de confrontar el precio, a menudo, es mucho más caro el producto etiquetado light o bien que es apto para el consumo de diabéticos, celíacos, intolerantes a la lactosa.
Como especialistas en obesidad en Marbella, nuestro consejo es:
- Comer ligero pero sin consumir productos especiales.
- Reducir de manera considerable el consumo de frituras, guisos, evitando el uso de mantequillas y margarinas.
- Rebajar el consumo de azúcar refinado, sustituyéndolo por azúcar integral o edulcorantes artificiales.
- Evitar la pastelería industrial.
- Cocinar a la brasa, plancha, vapor, horno, microondas…
- Hacer cinco comidas al día, dos de ellas fuertes.
- Comer poco a poco, masticando bien los alimentos.
- Hacer ejercicio diario, caminar, bicicleta, gimnasio, natación, al menos media hora, que junto con una alimentación saludable contribuye a evitar un exceso de peso, y mejora la salud cardiovascular, contribuyendo a aumentar una sensación de bienestar.

