Que la práctica de ejercicio física es beneficiosa para nuestra salud es un hecho.
El practicar ejercicio regularmente tiene un impacto directo en la reducción de afecciones cardiovasculares y en la mejora de la condición física en general. En el caso de personas con sobrepeso u obesidad obtienen beneficios similares de la actividad. Más allá de sus efectos beneficiosos sobre el peso corporal y la adiposidad, el ejercicio regular y la actividad física reduce los riesgos de desarrollar enfermedades cardiovasculares (ECV), diabetes mellitus tipo 2, algunos cánceres (por ejemplo, de mama, colon, colorrectal, de próstata), depresión, ansiedad y otras enfermedades.
Por ello, las pautas actuales para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad recomiendan intervenciones integrales en el estilo de vida que pueden combinarse con terapias complementarias, como planes nutricionales/dietas o técnicas como de Endoscopia Bariátrica como el Balón Intragástrico o el Método Apollo. Los cambios dietéticos saludables y el aumento de la actividad física forman la base de las intervenciones en el estilo de vida, con el objetivo de lograr un déficit energético de ≥500 kcal para promover la pérdida de peso y/o el mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo.
Sin embargo, a pesar de que los beneficios de la práctica deportiva estén demostrados, a muchas personas no les resulta fácil incluir en su rutina diaria la práctica de actividad física. La falta de motivación y la condición física cuando se parte de una situación de sobrepeso suele ser el motivo principal. Esta situación cambia cuando la persona con sobrepeso ya experimenta los primeros beneficios de la pérdida de peso.
Con técnicas como el Balón Intragástrico o el Método Apollo se facilita el cambio de hábitos alimenticios y de estilo de vida. A partir de una pérdida de peso inicial la alegría de verse más delgado, la motivación a seguir así y las endorfinas que genera la práctica de deporte hará que se maximice la sensación de felicidad y mejora del estado de salud y calidad de vida, algo que de por sí ya se consigue con la pérdida de peso pero que puede aumentar exponencialmente si además se practica deporte y se consigue una sensación de vitalidad y energía probablemente no experimentada en el pasado.
Ejercicio físico después de tratar un problema de sobrepeso u obesidad
Lo habitual y recomendable es que, después un tratamiento para la obesidad y siempre dependiendo del nivel de actividad física que el paciente tuviese previamente, se inicie una etapa de adaptación que puede pasar por caminar al menos media hora-tres cuartos a paso ligero todos los días.
A partir de ahí, buscar alguna actividad física que nos guste (nadar, bailar, correr ir en bici o simplemente caminar a ritmo rápido todos los días) e ir aumentando la intensidad y práctica de deporte. Es importante señalar que la práctica de ejercicio físico debe formar parte del tratamiento, es decir, un tratamiento para combatir el sobrepeso no acaba cuando conseguimos perder peso sino que empieza cuando conseguimos adelgazar e implementar los cambios de estilo de vida en nuestro día a día.
En cualquier caso siempre recomendamos que previamente el paciente se someta a un reconocimiento médico deportivo (algo que en realidad debe hacerse cualquier persona que practique deporte amateur, aficionado o profesional tenga o no sobrepeso) para detectar posibles anomalías y garantizar la práctica saludable de deporte.
En Endoscopia y Obesidad Costa del Sol colaboramos con Clínica Salas & Sánchez Yagüe en los programas de entrenamiento físico de nuestros pacientes. Ellos, como especialistas en medicina deportiva desarrollan programas de entrenamiento adaptados a cada paciente destinados a perder peso, mejorar la salud metabólica y mantener la pérdida de peso.
En definitiva, tratar el sobrepeso y mantenernos activos son dos aspectos clave a la hora de conseguir mejorar nuestra salud y prevenir una larga lista de enfermedades.

