La dificultad para tragar alimentos, la sensación de que la comida se queda atascada o la necesidad de beber agua constantemente durante las comidas pueden tener distintas causas. Una de ellas es la esofagitis eosinofílica, una enfermedad inflamatoria crónica del esófago.
Su diagnóstico requiere relacionar los síntomas con los hallazgos de las biopsias. Por eso, conocer el papel de la gastroscopia ayuda a entender cómo se estudia esta enfermedad.
¿Qué es la esofagitis eosinofílica?
Es una enfermedad crónica, de base inmunológica, en la que se acumulan eosinófilos —un tipo de glóbulo blanco— en el tejido del esófago. Esta inflamación puede alterar su funcionamiento y, con el tiempo, favorecer cambios como estrechamientos.
Puede aparecer tanto en niños como en adultos. En algunas personas coexiste con antecedentes de enfermedades alérgicas, aunque la evaluación debe realizarse de forma individual.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
En adultos, uno de los síntomas característicos es la disfagia, es decir, la dificultad para que los alimentos pasen con normalidad por el esófago. También pueden aparecer episodios en los que un alimento queda impactado y no puede avanzar.
Otros pacientes describen dolor al tragar, molestias torácicas, necesidad de masticar durante mucho tiempo, evitar determinados alimentos o beber líquidos para facilitar la deglución. En niños, las manifestaciones pueden incluir rechazo de alimentos, vómitos, dolor abdominal o dificultades de alimentación.
¿Por qué puede confundirse con otros problemas digestivos?
Algunas manifestaciones pueden parecerse a las del reflujo gastroesofágico u otros trastornos esofágicos. Además, una persona puede adaptar inconscientemente su forma de comer para evitar la dificultad, por lo que tarda en consultar.
Cuando la disfagia se repite, empeora o se acompaña de episodios de impactación alimentaria, es importante solicitar valoración médica. Una obstrucción completa por alimento requiere atención urgente.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico combina síntomas compatibles, biopsias esofágicas con un número elevado de eosinófilos y la valoración de otras posibles causas de eosinofilia esofágica.
La gastroscopia permite observar la mucosa y tomar muestras de diferentes niveles del esófago. Pueden aparecer anillos, surcos longitudinales, exudados blanquecinos, edema o estrechamientos, aunque una apariencia endoscópica poco llamativa no excluye la enfermedad.
Por este motivo, la toma de biopsias es fundamental cuando existe sospecha clínica. El especialista decide el número y la localización de las muestras conforme a las guías y al contexto del paciente.
¿Qué información aportan las biopsias?
Las muestras se analizan en el laboratorio para cuantificar la presencia de eosinófilos y estudiar el tejido. El resultado debe interpretarse junto con los síntomas, la exploración y la posible existencia de otras enfermedades. Un resultado aislado no debe interpretarse sin contexto.
¿Tiene tratamiento?
Sí. El abordaje puede incluir tratamiento farmacológico, modificaciones dietéticas supervisadas y, en determinados casos, dilatación endoscópica si existen estrechamientos que dificultan el paso de los alimentos.
La elección depende de la actividad inflamatoria, los síntomas, la presencia de estenosis, la edad y las preferencias del paciente. La dilatación trata el estrechamiento, pero no sustituye el control de la inflamación.
El seguimiento permite comprobar la respuesta clínica, endoscópica e histológica. La mejoría de los síntomas por sí sola no siempre indica que la inflamación haya desaparecido.
¿Cuándo conviene consultar?
Conviene solicitar valoración si existe dificultad recurrente para tragar, sensación de atasco de alimentos, dolor al tragar o adaptación de la dieta para evitar determinados sólidos.
Si un alimento queda atascado y no se pueden tragar ni la saliva ni los líquidos, debe acudirse a urgencias.
Conclusión
La esofagitis eosinofílica es una causa reconocida de disfagia que requiere un diagnóstico específico. La gastroscopia con biopsias permite confirmar la enfermedad y orientar el tratamiento y el seguimiento.
Ante síntomas persistentes de dificultad para tragar, una valoración por Aparato Digestivo ayuda a identificar la causa y decidir las pruebas necesarias.

