Mitos sobre el Método Apollo (gastroplastia endoscópica)

Mitos sobre el Método Apollo (gastroplastia endoscópica)

BALÓN GÁSTRICO EN MARBELLA

Mitos y realidades sobre el Método Apollo:

El Método Apollo —también llamado gastroplastia endoscópica— se presenta como una alternativa mínimamente invasiva para perder peso sin cirugía abierta. Su popularidad ha crecido… y con ella, los malentendidos: ¿es una operación como tal? ¿sirve para todo el mundo? ¿basta con “hacérselo” y ya? En este artículo despejamos mitos y realidades sobre indicaciones, resultados, cambios de hábitos y seguridad, explicando qué aporta realmente y qué no puede prometer. Si estás valorando esta opción, aquí encontrarás una guía clara para decidir con información.

Mito 1: “Es una cirugía” – Falso

Realidad: el Método Apollo es un procedimiento endoscópico: se accede por la boca con un endoscopio que permite colocar suturas internas para reducir la capacidad del estómago, sin incisiones externas. Se realiza con sedación o anestesia, en entorno hospitalario y por un equipo experto. No deja cicatrices externas y la recuperación suele ser más rápida que en cirugía bariátrica, pero no por ello es trivial: requiere preparación y seguimiento.

Mito 2: “Vale para cualquiera” – Falso

Realidad: no existe un “talla única”. La indicación se decide tras valoración multidisciplinar (Digestivo/Endoscopia, Nutrición, Psicología, Anestesia, y según el caso Endocrino). Se analizan historia clínica, hábitos, comorbilidades, tratamientos, cirugías previas y objetivos realistas. También se valora la capacidad de adherencia a controles y cambios de hábitos. En algunos casos habrá alternativas más adecuadas o se recomendará posponer hasta optimizar salud y estilo de vida.

Mito 3: “No hace falta cambiar hábitos” – Falso

Realidad: el método es una herramienta, no un atajo. El resultado depende de un programa integral con plan nutricional (progresión dietética y educación alimentaria), actividad física adaptada, descanso, manejo del estrés/emoción y controles periódicos. Sin estos pilares, es frecuente estancar la pérdida de peso o recuperarlo con el tiempo. El acompañamiento (nutricional y psicológico) es tan importante como el propio procedimiento.

Mito 4: “Pierdes lo mismo en todos los casos” – Falso

Realidad: la pérdida de peso varía según el perfil clínico, los hábitos y la adherencia al seguimiento. Factores como el punto de partida, anatomía gástrica, respuesta metabólica, medicación, sueño/estrés y regularidad de las revisiones influyen en los resultados. El equipo ayuda a fijar expectativas realistas y hitos de progreso (peso, perímetro, composición corporal, marcadores de salud), con ajustes del plan cuando sea necesario.

Mito 5: “No tiene riesgos” – Falso

Realidad: como todo procedimiento médico, conlleva riesgos y efectos adversos posibles (p. ej., náuseas, dolor, reflujo, deshidratación; raramente sangrado o complicaciones mayores). La seguridad mejora con buena selección de candidatos, técnica realizada por equipos experimentados y seguimiento estrecho (detección precoz y tratamiento de incidencias). Por eso la evaluación previa y los controles son irrenunciables.


La realidad sobre el Método Apollo en una frase:

El Método Apollo es una herramienta dentro de un programa de salud y peso: ayuda, pero no sustituye a los hábitos saludables ni al seguimiento clínico. El éxito a medio y largo plazo depende del acompañamiento multidisciplinar y de tu compromiso con el cambio

Si quieres conocer con más detalle cómo funciona el Método Apollo y si es una opción para ti solicita cita informativa gratuita.

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