Adelgazar:¿Alguna vez te has ido a pesar y te ha dado miedo ver el resultado?
Con la llegada de la primavera, empezamos a dejar atrás los abrigos y es entonces cuando muchas personas deciden enfrentarse a la báscula. Es entonces cuando aparecen algunos miedos en relación a cuál va a ser el resultado.
¿Por qué sucede esto?
Quizás porque en nuestra mente suele habitar un “número ideal”, un peso que creemos que deberíamos tener, que nos gustaría ver reflejado. En especial cuando estamos tratando de perder peso y cuando el número que vemos en la báscula no coincide con nuestras expectativas. Entonces es fácil caer en pensamientos negativos. Aparecen el miedo, la tristeza, la sensación de fracaso… y la creencia equivocada de que solo cuando alcancemos ese peso ideal, por fin seremos felices o nos sentiremos cómod@s con nuestro cuerpo.
Pues bien, recuerda que
. El cuerpo no es una cifra estática. Está en constante cambio. Factores como la edad, los cambios hormonales, el ciclo menstrual, el estrés, el embarazo o incluso el clima influyen en cómo se comporta.
. Pretender que la báscula siempre diga lo mismo, o que nos confirme día tras día que “vamos bien”, es una forma de exigirnos desde la rigidez. Una rigidez que a menudo va de la mano de un efecto rebote.
. Cuando existe un problema de sobrepeso no deberían preocuparnos todos aquellos motivos que suelen haber detrás de un peso deseado (estereotipos sociales, ideales de belleza, comentarios del entorno o incluso experiencias dolorosas del pasado) sino que lo que realmente debe motivarnos es el mejorar nuestra salud.
¿Y si empezamos a ver la báscula como una herramienta más, y no como un enemigo?
El miedo a pesarse —o la necesidad obsesiva de hacerlo— suele reflejar una relación tensa con el cuerpo o con la comida. Por eso, más que evitar el miedo, es clave entenderlo: ¿qué historia me estoy contando cada vez que me subo a la báscula? ¿Qué emociones aparecen? ¿Qué espero encontrar en ese número?
Conocerse a un@ mism@, identificar cómo y por qué usamos la comida en ciertos momentos, y comprender cómo nos afecta lo que vemos en el espejo o en la balanza, puede abrirnos un camino de mayor autocompasión y bienestar.
La clave está en transformar ese miedo: de emoción paralizante a señal de alerta. En lugar de huir de él, podemos escucharlo. Así, la báscula deja de ser un verdugo y puede convertirse en una aliada: una referencia más dentro de un proceso que es mucho más amplio y profundo que cualquier cifra.
Además debes saber que tratar un problema de sobrepeso no es fácil. No se trata de perder kilos sino de cambiar nuestros hábitos alimenticios y estilos de vidas. Técnicas como el balón gástrico o el método apollo pueden ser de gran ayuda para conseguir una pérdida de peso efectiva y saludable.

