Inteligencia Artificial en Endoscopia Digestiva

Inteligencia Artificial en Endoscopia Digestiva

Inteligencia artificial aplicada en endoscopia digestiva

La aplicación de inteligencia artificial (IA) puede contribuir a mejorar el diagnóstico y tratamiento de enfermedades digestivas como por ejemplo la enfermedad de esófago de Barret.

El Dr. Andrés Sánchez Yagüe participa en diferentes investigaciones que tienen como finalidad valorar las aplicaciones de la inteligencia artificial en el diagnóstico y tratamiento del esófago de Barret.

De este modo, el Dr. Andrés Sánchez Yagüe, es uno de los expertos más destacados en el área de endoscopia digestiva que está contribuyendo a “entrenar” a la inteligencia artificial en áreas como la interpretación de los vídeos durante la toma de biopsias.

Y es que la aplicación de inteligencia artificial (IA) puede contribuir a mejorar el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de esófago de Barret en las siguientes áreas:

  • Diagnóstico: La precisión de diagnóstico de la IA permitiría un tratamiento más temprano y efectivo de la enfermedad.
  • Predicción de riesgos: Con los datos de exploraciones y análisis de datos clínicos previos, los algoritmos de inteligencia artificial pueden predecir riesgos de la enfermedad de esófago de Barret y de su progresión a cáncer esofágico u otro tipo de complicaciones antes de que ocurran lo que supone poder avanzarse a riesgos mayores.
  • Personalización del tratamiento: Cada paciente es único y la inteligencia artificial puede contribuir a desarrollar planes personalizados para tratar la enfermedad en base a los datos (historia clínica, gravedad de la enfermedad, respuesta a tratamientos, etc…) de cada paciente.
  • Seguimiento a largo plazo: La inteligencia artificial puede ayudar a analizar y detectar cambios – en las imágenes endoscópicas que se hagan durante el seguimiento del paciente- con relación al progreso de la enfermedad. Estos cambios, de otro modo, quizás podrían pasar desapercibidos.

En cualquier caso, en la actualidad, la inteligencia artificial en aplicaciones médicas como la del esófago de Barret se encuentra en una fase muy previa dado que para su implementación es necesario que existan pruebas clínicas que garanticen y recomienden su uso.