Pólipos y Tumores superficiales precoces del Aparato Digestivo

Pólipos y Tumores superficiales precoces del Aparato Digestivo

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¿Qué son los pólipos?

Los pólipos son crecimientos anormales de células que crecen en el revestimiento interno del tracto digestivo.

Dependiendo del tipo de pólipos y de su ubicación, su tratamiento es más o menos importante dado que en algunos casos los pólipos pueden volverse cancerosos.

La detección de pólipos es por tanto un aspecto clave en la prevención de la progresión de algunos tipos de cáncer.

En este sentido técnicas como la gastroscopia o la colonoscopia permiten la detección temprana de pólipos. Durante estos procedimientos es posible la toma de biopsias para que evaluar si son malignos o benignos.

Tipos de pólipos:

Los pólipos pueden clasificarse en adenomatosos, hiperplásicos y serrados. Los primeros son los que presentan un mayor riesgo de volverse cancerosos

Ubicación de los pólipos y pruebas para su detección: Los pólipos pueden localizarse en el estómago (se detectarán con una gastroscopia), esófago (con una endoscopia), en el intestino delgado (cápsula endoscópica) y colon (colonoscopia).

Tratamiento de pólipos:

El tratamiento dependerá del tamaño, ubicación y tipo de pólipo. Habitualmente pueden extirparse mediante resección endoscópica, a menos que se trata de pólipos graves o cancerosos que requieran cirugía.

Seguimiento de pólipos en el tracto digestivo:

Tras la extirpación de pólipos, el seguimiento es clave para detectar si se desarrollan nuevos pólipos o cualquier anormalidad.

Prevención del cáncer de estómago, colon, etc..

La mejor manera de prevenir el desarrollo de pólipos es realizando pruebas como la colonoscopia que permiten prevenir su desarrollo y detectar cualquier anomalía a tiempo.